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El 20% de las trufas que se comercializan en todo el mundo son aragonesas



Article publicat a ABC.es Aragon 15.03.2014

El 20% de las trufas que se comercializan en todo el mundo son aragonesas

 

Teruel y Huesca cuentan con más de ocho mil hectáreas dedicadas a este cultivo. Ahora, un estudio desvela que Zaragoza tienen un gran potencial para producir este hongo

La trufa negra tiene un gran valor gastronómico

La trufa está considerada como el diamante negro del sector agrario por su precio, escasez y las dificultades para su localización. Aragón es una de las grandes potencias mundiales en lo que a la producción de este hongo se refiere, que crece sobre todo en la provincia de Teruel y en algunas localidades de Huesca. Zaragoza no se quiere quedar atrás, por eso, la Diputación Provincial encargó hace unos meses un estudio para conocer qué zonas de la provincia son más idóneas para cultivar trufa. Ahora se conocen las conclusiones.

Se han elaborado dos mapas. En ellos se expone una clasificación de la provincia en función de su potencial trufero. Por un lado se han diferenciado las zonas en las que ecológicamente se puede desarrollar el hongo en un mapa de distribución del hábitat de la trufa negra en la provincia de Zaragoza. Por otro lado, se ubican las zonas óptimas para su producción en un mapa de aptitud para el cultivo de la trufa negra.

La investigación revela una muy buena aptitud trufera en la provincia zaragozana. La distribución del hábitat de la trufa negra en la provincia demuestra que existe una superficie importante de zonas en las que sería capaz de desarrollarse el hongo, con un total de 464.340 hectáreas óptimas, y 2.051.190 hectáreas de aptitud moderada. Este mapa incluye tanto zonas forestales como agrícolas. También se señalan posibilidades en el cultivo de la trufa, con 49.207 hectáreas óptimas, y 471.609 hectáreas de aptitud moderada.

Un cultivo en alza 

La Comunidad aragonesa lidera la producción trufera en España. Calidad y cantidad son las principales señas de identidad de las trufas que crecen en Aragón. De hecho, la truficultura es una actividad que se encuentra en pleno proceso de desarrollo en Aragón con un crecimiento aproximado de 500 hectáreas anuales y una superficie de 10.000 kilómetros cuadrados aptos para el desarrollo de la trufa negra.

El 44 por ciento de los viveros de planta micorrizada de España se encuentran en Aragón. En concreto son 12 de 27 y suponen cerca del 75 por ciento del total de la producción anual del país, con alrededor de 350.000 plantones. El 11 por ciento del total mundial de las plantaciones productoras de trufa negra se encuentran en Aragón y se estima que el 20 por ciento de la producción global de estos hongos es aragonesa. 

En los últimos años, las administraciones aragoneses están apostando firmemente por su cultivo para dinamizar un sector, el de la agricultura, anclado en el pasado. Por ejemplo, este año la Diputación Provincial de Huesca destina 350.000 a las subvenciones para el cultivo de la trufa negra. Y es que este hongo se ha convertido en un motor de desarrollo para muchos municipios del medio rural oscense, que han apostado por este cultivo para diversificar la agricultura tradicional.

De hecho, Teruel y Huesca ya cuentan con importantes plantaciones de trufa. Entre ambos territorios suman alrededor de ocho mil hectáreas dedicadas a este cultivo, la mayor parte en la provincia turolense.

En la Comunidad, es la provincia de Teruel, sobre todo Sarrión, quien más tradición trufera tiene. En esta zona, una de las más castigadas por la despoblación, sus vecinos viven básicamente de la agricultura, y en los últimos años la trufa negra se ha convertido en el motor principal de su desarrollo.

La importancia de la trufa en Sarrión es tal, que esta localidad turolense llega a comercializar más de la mitad de la trufa que se produce en España. De ahí que a Sarrión se la conozca como la capital española de la trufa negra. Es ahora cuando llegan los reconocimientos, pero esta actividad es centenaria.

Un hongo muy rentable

Las trufas son el fruto de un hongo que se desarrolla en asociación con las raíces de determinados árboles como el roble, la coscoja, la encina o el avellano. Nace en tierras calizas, en zonas frías y sobre todo húmedas. Y es que la lluvia es clave para el crecimiento de este preciado hongo.

Crece enterrada en el suelo, a unos 30 centímetros de profundidad, por eso para su localización es imprescindible un perro trufero, cuyo valor es incalculable. La trufa negra tiene un gran valor gastronómico y se pueden llegar a pagar hasta 500 euros por un kilo.