Los robos del 'diamante negro' van al alza


Article publicat a laRioja.com 12.07.2014

Los robos del 'diamante negro' van al alza


Los hurtos de trufa de invierno se han generalizado este año en plantaciones y cotos de toda La Rioja. Las sustracciones se han incrementando de forma notable ya que muchas truferas han entrado en producción

Ha ocurrido antes en Soria, Álava, Navarra, Teruel o Castellón, provincias que se iniciaron antes que La Rioja en el cultivo de la trufa. En los últimos meses los robos de este hongo se han generalizado también en nuestra región.

La trufa de invierno o trufa negra (Tuber melanosporum) representa ese oscuro objeto de deseo no sólo para los amantes de la buena cocina, sino que ahora, además, para los cacos. El considerado 'diamante negro' de los montes, por su intensa potencia aromática, alcanza precios en el mercado que pueden oscilar entre los 500 y los 1.000 euros/kilo. Todo un caramelo para los amigos de lo ajeno. El 95% de las plantaciones truferas en La Rioja están micorrizadas con el hongo de invierno y el resto con la trufa de verano, de aromas más sutiles y muchísimo menor valor económico, por lo que no atrae a los maleantes. Ambas especies se dan de forma natural en algunos montes distribuidos por toda la geografía riojana y existen dos cotos donde su recogida está regularizada y acotada.

El sector productor en La Rioja no oculta su preocupación. En campañas anteriores ya se habían registrado algunas sustracciones, pero este año los hurtos de trufa de invierno se han generalizado por todo nuestro territorio. «Llevamos tres años con daños y robos en los cotos y en la campaña 2013-14 también en plantaciones truferas de propiedad privada con edades entre los seis y ocho años que han iniciado la fase de producción», comenta el truficultor, Ángel Sáenz.

El perjuicio que se realiza a los que han apostado por esta actividad, que muchas veces resulta una de las pocas alternativas de futuro en comarcas económicamente deprimidas, es doble. Por un lado está el menoscabo económico. «La misma trufa que te han quitado a ti, la venden a mitad de precio donde la ibas a vender tú», apunta Sáenz. Y por el otro, que la forma de proceder de los ladrones puede comprometer la viabilidad de las truferas, tanto naturales como de plantación, y mermar su producción.

«Entran con azadas, cavan alrededor del árbol y destrozan las raíces micorrizadas necesarias para la formación de la trufa. Entonces no te quitan sólo la producción del año, sino de venideros», remarca Esther Torres, la presidenta de la asociación de truficultores Riojatruf fundada para defender al sector en La Rioja y que agrupa a una quincena de productores.

Solicitan que el Gobierno de La Rioja ultime la normativa que está preparando para regular la recogida de recursos naturales en el monte. «Hay un vacío legal muy grande en estos momentos porque si pillas a alguien robando no puedes decirle más que se vaya o avisar a la Guardia Civil», indica Torres. Sáenz añade que, si se coge a los asaltantes, les exigen pagar aproximadamente el valor en el mercado de lo que se han llevado.

Así que por ahora a los amigos de los ajeno les compensa correr el riesgo y eso que los efectos de sus incursiones pueden resultar devastadoras. «En el coto trufero que hay en Cameros este invierno ya no han salido trufas porque llevan años cavando sistemáticamente en él sin dar lugar a la regeneración», detalla.

Los truficultores consideran necesario llevar a cabo a su vez una regulación de la trazabilidad. Esta regulación no sólo disminuiría el riesgo sanitario de consumo, sino que también reduciría el problema de los robos, puesto que los comercios y establecimientos hosteleros no podrían adquirir las trufas a alguien no identificado.

Por lo pronto, el equipo de cocineros riojanos del Cooking Team ha mostrado su respaldo a este tipo de prácticas y se ha comprometido a comprar trufa sólo a truficultores legalizados propietarios de truferas